26 junio, 2013

La princesa está triste...


La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa? 
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa  de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste, la princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe,
—la princesa está pálida, la princesa está triste—,
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

—«Calla, calla, princesa —dice el hada madrina—;
en caballo, con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con un beso de amor».


--Rubén Dario.

23 junio, 2013

MI LISTA DE ODIOS

Lo que odio

-Los peces, los odio con toda mi alma
-Las batas verdes
-Las personas enclenques
-El sentimiento de alegría fingida
-Las personas que cantan bajo
-Las mandarinas:  su olor, su sabor… Buff, todo.
-Los ladridos de perro
-Las pelusas
-Los gimoteos
-Los dibujos de cerdos
-Las gallinas
-Los secretos, a no ser que yo los sepa, claro.
-Que me interroguen
-Que me interrumpan
-Las fiestas de cumpleaños y todas esas ocasiones en las que “tu deber es estar feliz”. Y si no quiero, ¿qué?
-Los años
-Los recuerdos, todo tipo de recuerdos
-El café sin azúcar
-La hora de cierre de las bibliotecas
-Las personas demasiado dulces
-Las personas que se comportan como niños enfermos
-La esperanza vana y patética
-El sentimiento de culpa
-Que pregunte “que?” Y me respondan “mec!”
-Que me excluyan
-Los finales en los libros
-Escuchar una canción y saber que no te la están cantando a ti
-Sentimiento Querer y no Poder
-Que piensen que eres débil por llorar
-El miedo
-Las personas que no pueden matar un bicho
-El olor a moho
-Las frases románticas reutilizables y horteras
-El jarabe de las lombrices, las chuches de plátano
-Los pies sudados
-El picor
-Los que hablan mucho de cosas sin ningún interés
-Las paredes
-Las faldas sobre los pantalones
-Las cosas perdidas
-El olor del tabaco
-Comer un chicle en el coche
-Las bolsas vacías
-Que las personas me miren fijamente
-Los que cuando están nerviosos empiezan a andar cada vez más deprisa
-Andar despacio
-Ese momento inconcreto entre la tarde y la noche
-Los sueños imposibles y a los que los creen
-Los villancicos de “arre, burro, arre”, “campana sobre campana”…
-Estar muchas personas haciendo muchas cosas distintas en una misma sala
-Las personas de poco talento y  enorme ego
-Las algas, el verde alga
-Que farden
-Los pueblos llenos de polvo
-Todo lo relacionado con lo “cani-choni”
-Las situaciones que requieren que sonrías por obligación
-Reunirte con personas con las que no tienes nada en común
-Las campanas que no suenan
-La barba descuidada
-Las flores con sonrisa de los dibujos animados
-Que me toque la espalda o por atrás
-Los días nublados
-Las cajas de música rotas
-Estar resfriada
-Tener las manos frías
-Las sudaderas sin capucha
-Los pañuelos usados tirados por ahí… No seáis cerdos
-Lavarme los dientes y seguir teniendo regusto a café
-La palabra “harmonía” con “h”
-Las personas que odian a Gollumn
-Que me llamen “Tere”
-El olor a canas
-Que alguien le dé a la pierna
-Los soles dibujados en la esquina
-Que me den hojas cuadriculadas
-Las uñas rotas
-Las manos manchadas de tinta
-Los tapices
-Que mis hermanas lloren por la noche
-Los que dicen “droga-adicto”.  Es drogadicto, todo junto
-Que no usen las sangrías
-Las cejas despeinadas
-Las listas de música que repiten las mismas canciones una y otra vez.
-Que digan “sí, lo entiendo” sin entender

21 junio, 2013

Nueva portada de The Host.


  En mi entrada anterior (la reseña de la Princesa Mecánica), hablé un poco de The Host, de Stephenie Meyer, que se distancia un poco de su tema de vampiros para hablar del futuro. También comenté ligeramente mi opinión de este libro:

 "No es como el final de The Host, que te llena de esperanza, alegría y amor por el mundo (ah, te recomiendo leerte The Host. Es muy bueno, tú... lo vivirías. Te aviso que las primeras 50 páginas son de tiro y escopeta, estuve a punto de dejar la lectura, YO. Pero si aguantas un poco, es un libro que no te para de sorprender y del que te acabas enamorando y, como he dicho, es un final excepcional)."

  He de admitir que todavía no lo tenía en mi biblioteca, así que hace un par de semanas, fui a comprármelo, un especie de "auto-regalo de cumpleaños". Pero la portada que tenía el libro no me acababa de convencer. Estaban los personajes de la película, y aunque ésta no me disgustó... Ellos no son "ellos". Así que decidí hacer yo misma una portada y forrar el libro. El resultado no es cómo lo había imaginado en un principio, pero no estoy decepcionada, en absoluto.

 Ahora tengo un libro buenísimo y excepcional en mi estantería y, de alguna manera, también es un poco único.

18 junio, 2013

Reseña de "Princesa Mecánica" de Cassandra Clare.

Hay spoiler y esto, antes de convertirse en una reseña, era una carta a mi amiga Mo, sobre mi opinión sobre el libro.

¡Horrible...! ¡Horrible...! Ay, mi corazón sigue parpadeando y agitándose como un pajarillo. ¿Cómo puede ser así Cassandra Clare? ¿Cómo se puede crear algo tan hermoso, hacer que te enamores de ello, destruirlo frente a tus ojos y en el último instante reconstruirlo? Mientras estaba leyendo el libro, lo confieso, contaba con terror las páginas para llegar al final. ¿Cómo? ¿Sólo 170 páginas? ¡Cómo va a arreglar todo este pandemonium en sólo 170 páginas! ¿Qué, sólo 100? ¡Oh, Dios, no le va a dar tiempo! ¿Qué, 50... 40...30 páginas? A medida que iba leyendo, me sentía flotar como en una nube gris, como si caminara entre las tinieblas. 


10 junio, 2013

Y por qué se da un abrazo.

"Necesito presión. Para inhibir mi sistema nervioso, presión constante, profunda. Presión fuerte a lo largo de todo mi cuerpo... ¡Tiene que abrazarme, necesito...! Fuerte. Fuerte, fuerte. Más fuerte."

A las vacas les aplican presión antes de matarlas. Les aplican una fuerte presión para que disminuyan las pulsaciones, el ritmo metabólico y el tono muscular. Y eso las calma. Les relaja el sistema nervioso simpático. Disminuye el pulso, en esos momentos de histeria.

 Aplica presión. Primero sentirás pánico, luego intentarás resistirte, pero ya verás como el pulso se calma. Verás como disminuye. La respiración se hará más lenta.

06 junio, 2013

9 consejos para superar el temido BLOQUEO del escritor

9 Consejos para superar el bloqueo del escritor:


1)    Haz ejercicio.

2)    Lee y trata de descubrir cómo lo han hecho los demás.

     3) Escribe algo realmente malo

A veces nos ponemos el listón demasiado alto y queremos escribir el nuevo ‘Quijote’ cuando ya es un reto suficientemente grande el contar una historia interesante y bien trabada. Para derribar ese listón imaginario y volver a apoyar nuestros pies en el suelo, no hay nada mejor que escribir un texto esforzándonos por hacer que sea lo peor posible.

     4) Oblígate a formar sólo una frase más

A veces el bloqueo es el resultado de tratar de abarcar algo demasiado grande. Tal vez estemos preocupados por el desarrollo de una secuencia compuesta por varias escenas, o incluso por el de toda nuestra novela. Y esas son unas preocupaciones que exceden en mucho lo que se puede esperar de una sesión de trabajo al uso. Así que, ¿por qué no te olvidas de todos esos problemas de alto nivel y te esfuerzas sólo en escribir una frase más de esa escena que te tiene tal bloqueado? Si tienes éxito en ese empeño, podrías intentar escribir otra más. Y luego otra. ¿Ves el final del túnel?

     5) Trabaja en algo que puedas resolver ahora mismo

El planteamiento es el mismo que en el punto anterior: a veces el bloqueo es el resultado de tratar de abarcar algo demasiado grande. Pero lo que te voy a pedir en esta ocasión es que abandones el texto de tu novela y te dediques a solucionar otro de sus aspectos.
Puedes arreglar su portada, pulir su resumen en dos frases, trabajar la biografía de uno de los personajes para mejorar su arco… La única condición es que sea una labor sencilla que puedas terminar en esa sesión de trabajo, y que obviamente esté relacionada con tu novela.
El objetivo de este ejercicio es que dejes de ver tu novela como un trabajo hercúleo y lo empieces a ver como una sucesión (eso sí: muy larga) de asequibles pequeñas tareas

     6) Intenta escribir en otro sitio

Coge tu ordenador portátil o tu bloc de notas y sal a la calle. Entra en una cafetería, siéntate en un parque o en una plaza de tu ciudad… En definitiva: cambia de escenario para que se renueven tus ideas y  trata de escribir desde ese nuevo lugar.

     7) Escribe siguiendo una regla estúpida

Prueba a terminar todas las palabras en una vocal. O a escribir sólo frases con un número dado de sílabas. Cuanto más estúpida sea la regla que te impongas a la hora de seguir escribiendo, mejor que mejor. El fijarte en ella te impedirá preocuparte por lo que hay más adelante y te ayudará a recuperar ese espíritu lúdico de la escritura que tanto se echan en falta en esos momentos de bloqueo.

     8) Date una ducha y cámbiate de ropa para empezar de nuevo

     9) Cuéntale a algún ser inanimado qué es lo que estás tratando de escribir

¿Cuántas veces no hemos encontrado la solución a un problema al verbalizar ese problema para contárselo a alguien? Coge algún muñeco que tengas por casa y cuéntale todos tus problemas. ¿No tienes ninguno a mano? Cuéntaselo a un cucharón de madera. Pero asegúrate de estar bien solo si no quieres que algún familiar o alguna pareja bienintencionada empiece a preocuparse aún más por tu salud mental.

Habla sobre todo eso que te preocupa y verbaliza todas las facetas del problema hasta dar con la solución.


Espero que os haya servido tanto como a mí. Infinitas gracias a mi fuente,
http://www.comoescribirunlibro.com/91-formas-de-superar-el-bloqueo-del-escritor/

24 mayo, 2013

Quiero, quiero, quiero.

 Quiero un castillo en el cielo, forrado de tapices que se ondeen al viento.
 Quiero mil luces azules y moradas.
 Quiero la sonrisa más ancha del mundo, quiero las lágrimas más secas de la historia.
 Quiero esos ojos azules.
 Quiero un anillo gris.
 Quiero el viento, y quiero el agua.
 Quiero un beso.
 Quiero la estrella más fría y la más ardiente.
 Quiero versos pintados de oro.
 Quiero amor congelado en una copa de cristal.
 Quiero lluvia, y quiero gritar.
 Quiero tres deseos. 
 Quiero tener una cuerda infinita.
 Quiero el huracán, el tornado y el maremoto.
 Quiero permitirme temblar. Quiero que me tiemble el corazón una y dos veces más.
 Quiero sentirme asustada.
 Quiero dragones.
 Quiero un vestido blanco y bailar con él hasta que se haga la noche.
 Quiero un mar lleno de espejos.
 Quiero mirar el fondo de mi corazón.
 Quiero una torre cubierta de rosas secas.
 Quiero puentes colgantes hasta un destino incierto.
 Quiero que el color dorado se cuele por mis ojos cerrados.
 Quiero unos brazos abiertos solo para mí.
 Quiero que las sombras se cuelen por las grietas del muro.
 Quiero sentir que la tormenta no me daña nunca más.
 Quiero un guerrero.
 Quiero sentir el fósforo en mis venas.
 Quiero palabras golpeándome sin parar.
 Quiero mi voz.
 Quiero sentirme en el centro del punto cardinal.
 Quiero que venga el sol y me bese la nariz.
 Quiero tumbarme, sonreír y morir.

23 mayo, 2013

Otro escrito tétrico (2)



Mi querido Diario:

 Me desperté por la noche por los gritos. Al parecer, eran míos. Mamá y varias criadas llegaron a mi habitación enseguida. No podía dejar de llorar. El médico me ha cambiado las pastillas. Me ha puesto más anti-depresivos y me ha recetado un sedante más potente para dormir. Sigo sin salir de casa.
 No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme.
--

  Mi querido diario:

 Hoy hace sol. No veo el sol. Mi madre está asustada.
 No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme. 
--

  Mi querido diario: 

 Esta madrugada me han ingresado en la clínica. Me han estado haciendo pruebas. No me he enterado, he estado todo el día drogada. Mi padre dejó la búsqueda para verme. Aun sigue junto a mi cama. Han venido a verme muchas personas: amigas de mi madre, compañeros de la universidad... Ingrid no ha podido. La habitación está llena de flores. Parece un funeral. 
 No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme.
--

  Mi querido diario:

 Hoy me han conectado unos tubos. Dicen que estoy deshidratada. Me alimentan también por allí porque vomito todo lo que me dan. Hay periodistas en la puerta del hospital. Mi padre salió para echarles, pero han vuelto.
 No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme.
--

  Mi querido diario: 

 Siento no haber escrito ayer. Es que me dieron el alta. He vuelto a casa, con más medicamentos. Mi madre se asegura de que me los tome. Mi padre ha vuelto al bosque. Dicen que no la encuentran. Rastrearan una vez más el bosque y si no está, irán a buscarla a otros. Yo no quiero. Eso significa que papá se irá durante un tiempo. Mis padres han reñido por eso hoy. Él se quiere ir a buscar, pero mi madre no quiere que se vaya tanto tiempo.
 No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme.
--

   Mi querido diario: 

Hoy he salido de la cama. Mi madre dice que los anti-depresivos empizan a funcionar y me da más. He paseado por el jardín con un par de criadas. Mi madre no quiere que me pase nada... ¿Pero qué me va a pasar en el jardín? Hoy no me siento tan perdida. Me pregunto donde estará. El médico dice que esos pensamientos no son sanos y que cuando los tenga, me tome las pastillas. Viene cada día para asegurarse de que estoy mejor. Pero no ha cambiado nada.
 No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme.
--

 Mi querido diario:

 El médico dice que estoy mejor. Ya no viene tanto. Papá se fue a Washington esta mañana. Dice que desde allí manejará todo mejor. Mamá está planeando un viaje para las dos a Nueva York. Dice que tenemos que despejarnos. Pero el doctor ha dicho que no. Me tengo que recuperar, o algo así.
 No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme.
--

   Mi querido Diario:

 Hoy he salido por primera vez con dos amigas de la universidad. Todavía no voy, pero ha sido genial verlas. Me han contado los últimos cotilleos e incluso me han hecho reir. Casi no recordaba como era. Pero no soy la misma. Me hicieron mi primera foto desde que se fue. No me reconozco. Me la he pegado en el espejo del tocador y no paro de mirarla. La chica está delgada y triste. No tiene vida en sus ojos. No sonríe. Está rara. Además, se viste de negro desde que su hermana desapareció. Es triste...
 No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme.
--

 Mi Querido diario:

 Ya no soporto la foto. No soy yo. No puedo estar así. No estoy fea. El negro me sienta bien. Estoy guapa... pero demasiado fria. La voy a pegar aquí. No soporto verla cada vez que me miro al espejo. Ya no estoy tan deprimida. Al revés. No quiero ver a nadie. Es como si hubiera vuelto a mi adolescencia. No sé que pasa. Es una mezcla de melancolía y mala leche, metido todo en le mismo bol y mezclado con el color negro.

 No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme.


¿Tenéis curiosidad de saber quién era Zaira Kay? ¡Foto!

Otro escrito tétrico


 En mi época de forera de rol, mi personaje, Zaira Kay, tuvo un momento bastante tétrico. Su hermana pequeña, Colette, había desaparecido. Esto hizo que ella y toda su familia pasara por una época bastante inestable, que Zaira recogió en un diario. El foro "Humbel" estaba ambientado en un estilo futurista, con una nueva raza de humanos bellos, mutantes, robots y los antiguos imperfectos humanos, los "proscritos". La familia de Zaira era una rica y conocida familia de la ciudad más poderosa del mundo.



Mi querido diario:

 Han pasado doce días, trece horas y cuarenta y dos segundos desde que Colín desapareció. Lo más extraño es que no siento nada. No hay odio hacia los humanos. Nada. He conocido a varios en mi vida..., y no me ha parecido que fueran tan malvados. Por supuesto, mis padres no piensan igual.
No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme.
--

 Mi querido Diario:

 Papá sale con soldados especializados en búsqueda y rescate cada día, vuelve a la madrugada para echarse un siesta de dos horas en su despacho y se vuelve a ir. Si lo viese Colín no lo reconocería. Parece más irascible y cansado. Casi no se pude hablar con él. Coge toda su pena y la convierte en ira. La ira que le da fuerzas para levantarse cada día, ir al bosque y ver si mata a algún humano. Tendrán que tener cuidado. 
 No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme.
--

 Mi querido Diario.

 Creo que mamá está mejor. No, es mentira. Me pide que salga de casa, que haga algo. Después de los primeros días de vomitos y lloreras descontroladas, de no ver a nadie ni estar presentable, de estar todo el rato en la cama y de ni siquiera peinarse, parece que ha cambiado su forma de ver la vida. Se peina, se arregla y no para de hacer cosas. Al final, los anti-depresivos sí sirvieron para algo. No para de hacer cosas dentro de casa, limpiar y cocinar, algo que detestaba hacer. Es su método para tener la mente ocupada y que no le de un bajón. En los últimos días, ha salido de casa. Queda con sus amigas y sale para comprar cosas inútiles que le hagan sentir bien. Se ha propuesto cambia de arriba a abajo la casa. Lo noto. Aun así, por las noches la oigo llorar. 
 No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme..
--

 Mi Querido Diario:

 Nadie ha vuelto a entrar en la habitación de Colín. Es una puerta maldita al final del pasillo. Yo no pienso romper esa tradición. No quiero tocar sus cosas, oler su aroma y verla sentada en la silla poniedose unos calcetines. Toda su habitación es infantil y femenina, de colores inspirados en blanco y rosa. No voy a poder entrar. Es imposible. No puedo. La echo de menos.
  No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme.
--

  Mi querido diario:

 Ya ha pasado otra semana. No quiero salir de casa. Todavía no he ido a la universidad desde que la raptaron. Algunos compañeros han venido a verme. Solo los he visto por educación. Ni siquiera tengo fuerzas para salir de la cama. Menos mal que tengo a Ingrid. Viene siempre que puede. Nos tumbamos con una manta en el sofá y vemos una peli. El médico me ha recetado los anti-depresivos de mi madre. Dice que en unos días estaré mejor. También unas pastillas para dormir y unas ampollas para que me habrán el apetito. Al parecer, he adelgazado.
 No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme.
--

 Mi querido Diario:

 Hoy no tengo fuerzas para escribir. Así que acabaré con la pequeña frase que he repetido estos dias al final de cada página:
 No sé que hacer. Estoy perdida. Quiero morirme.
--

07 mayo, 2013

Avisos para personas despistadas (¡Sí, tú!)

1. ¿Os gusta la nueva apariencia? Sí, sigo moviéndome por los mismos colores, pero si os fijáis bien, podréis apreciar varias diferencias, entre ellas los nuevos adornitos... Después de ver otros blogs con miles de imágenes, me di cuenta de que había llegado el momento de decorar el mío.

2. Dentro de 4 días es mi cumpleaños. Lo dejo caer.

3. Estoy muy viciada a Twitter, así que si alguien tiene Twitter y no me lo dice... La encontraré.

4. En la primera imagen de la columna sale mi nombre completo, por si alguien le pica la curiosidad. ¿Un apellido un poco raro? Sí, nadie sabe pronunciarlo.

5. Me gusta mucho mucho la poesía. Y sigo con el dibujo, así que ahora lo que hago es dibujar los poemas que leo. Si los queréis ver..., la respuesta es no.

6. Estoy haciendo una lista de odios. Puede que algún día la leáis.

7. Estoy haciendo una lista de cosas que hacer antes de morir. Puede que algún día la leáis.

8. He hecho esto con photoshop, y me alegra saber que voy mejorando. Poco a poco.


29 abril, 2013

Mi tercer día "aprendiendo" a dibujar.

 Sí, ya habéis oído, aprendiendo a dibujar. Lo sé, en donde me meto... Y sí, mi tercer día, sin clases ni nada, haciendo cositas por mi cuenta. Voy a seguir el consejo de pintar todos lo días, y si alguien se encuentra en mi dilema, le recomiendo hacerlo también. Otro consejo que he oído es que antes de empezar a pintar cosas que salen de nuestra imaginación (lo que queremos hacer todos), es muy importante empezar dibujando lo que VEMOS. Así que mi primer dibujo fue el boceto de una lámpara. Ajá, y no, no lo voy a poner.

 Ahora me estoy dando cuenta (y eso que llevo sólo un par de días) de que la persona que pinta tiene una sensibilidad muy especial, muy superior que la de una persona normal y muy parecida a la de una que escribe.

 Ah, cuando digo "aprender a dibujar" me refiero a dibujar de una manera un poco decente... (Sí, yo también aprendí a dibujar con dos años en la guardería. El concepto que tenía de persona era de una cara del tamaño de un tomate, cuatro pelos, brazos, manos con tres dedos en cada una, pies pequeños en zapatos grandes y, eso sí, las chicas tenían pendientes. Lo normal, vamos, que si sois normales deberíais sentiros identificados conmigo).

Y, personas crueles, no valen risas, recordad que es mi TERCER DÍA.

 Y aquí está el resultado (no el único, pero sí el más decente) del segundo día:

22 abril, 2013

En busca de la voz de Tirie


    Las sirenas nacen mudas.
   Son seres que roban las voces más bonitas, las guardan en colgantes de cristal y regresan al mar. Todo humano que se quede mudo es porque en su día se cruzó con una sirena. Eso fue lo que le pasó a Lola Angeline Narker, se encontró conmigo.

    Su voz era suave y extremadamente dulce. No sabía grandes cosas de ella. Estudiaba en el Lumbert College, tocaba el violín y le encantaban las fresas con azúcar. Su color favorito era el rojo, seguramente por los espesos rizos de ese color que le colgaban por la espalda. No tenía madre.

    -¡Clod! –llamé en un susurro a mi mejor amiga, una sirena de pelo rubio recogido en una coleta.
    Ella levantó la cabeza y desvió la mirada hacia donde yo le señalaba, la puerta de atrás de lo que al parecer era un club de lectura.

    -¿Esa es la humana de la voz bonita? –preguntó con ojo crítico, haciendo un gesto con la cabeza a la figura pelirroja que se había detenido en la puerta.

    -Sí –respondí-. Lola.

    Clod hizo una mueca.
    -¿Para qué quieres su voz? –volvió a intentar detenerme-. Sabes que te seguiría al fin del mundo, pero cometer un crimen así…

    Porque Lola no lo sabía ni nunca lo haría, pero lo que íbamos hacer era un crimen. Un horrible sacrilegio contra un código secreto entre sirenas. “No robes, no llores, pero sobretodo, no llores mientras robas tu primera voz. Los humanos no la necesitan y no les importa, porque nunca la valorarán y ese llanto tuyo será malgastado. Pero derrama lágrimas si vuelves a apropiarte de otra voz humana, porque ni el cielo ni la tierra ni nuestros queridos océanos te salvarán del castigo y tu castigo, la ambición, te perseguirá eternamente. Y eternamente llorarás”.

    Yo iba a robar mi segunda voz. No me importaba el castigo que vaticinaba ni el lamento eterno. Me lo había repetido mil veces, lo mío no era ambición.

    -Se la tenemos que llevar a Tirie.

    Mi amiga se encogió de hombros.
    -No me parece bien que tengamos que romper las reglas por una niña malcriada que no le apetece salir del mar… -murmuró antes de encontrarse con mi miraba furibunda.

    -Sabes porqué Tirie no va a salir del fondo del océano. No puede salir, y nunca podrá.

    Clod tragó saliva a recordarlo y miró a la humana con cierta pena.
    -Vamos a hacerle una faena. ¿No me dijiste que le gustaba recitar poesía?

    Volví a mirar hacia el club de lectura, escondido en aquel oscuro callejón.
    -Pero esto es muy importante –susurré con voz convencida de tantas veces que me lo había repetido en mi cabeza-. Tirie la necesita.

    Me levanté de entre las cajas y avancé hacia Lola con las manos en alto. No quería asustarla. Al oír a alguien tras ella, se giró hacia mí con los ojos llenos de curiosidad, pero al verme, dio un salto hacia atrás.

    -Lola, no te asustes –le pedí con una sonrisa.

    Pero, sin duda, tenía motivos para asustarse. La imagen de dos bellas jóvenes que sabían su nombre y pedían con sus voces suaves que no tuviera miedo no era algo que le pasara todos los días. O, por le menos, no cuando esas bellas jóvenes tenían una apariencia tan peculiar. Clod y yo éramos dos chicas altas, delgadas y tan pálidas como sábanas. Con largas piernas marfileñas, hipnóticos ojos color mar en tormenta y uñas plateadas que recordaban a los reflejos del océano. Ambas con una belleza turbadora y mística, perfecta y letal al mismo tiempo. La bella rubia, con el pelo recogido en una coleta perfecta y una sonrisa impecable y su misteriosa amiga, con una melena demasiado larga para ser humana y, lo más impactante, del azul cielo despejado.

    Sentir a Clod junto a mí era una sensación reconfortable y familiar que me ayudó a ensanchar mi sonrisa y adelantar un paso hacia la asustada Lola. Ella se alejó de un saltó, tocando ligeramente la pared del callejón con la espalda.

    -Me llamo Dana y esta es mi amiga Clod.

    -Buenas noches, Lola –oí como la saludaba, adoptando una postura serena y desenfadada.

    Lola dio un respingón al oírla hablar y Clod dejó escapar una suave y encantadora carcajada.

    -Lola, no queremos hacerte daño –mintió, suavizando el rostro-. Sólo queremos que hagas una cosa por nosotras. Un pequeño favor.

    Ella lanzó un débil gemido y nos lanzó una mirada temerosa.
    -¿Qué queréis de mí? –logró decir, con aquella hermosa voz cargada de desesperación.

    Los ojos azules de Clod, terribles y calculadores, se volvieron hacia mí.
    -No está mal –admitió-. Tiene un buen timbre. Una dulzura casi palpable. -Miró de nuevo a Lola-. Completamente encantadora.

    Avanzó con rapidez hacia ella, hasta tener su cara de porcelana, sus ojos negros y sus tirabuzones rojizos al alcance de su mano. Lola lanzó un chillido, y se estrujó contra la pared. El libro de poesía que sujetaba en la mano cayó al sucio pavimento. La Clod dulce y comprensiva volvió a salir a la luz y con su mano rápida, acarició la mejilla de Lola con delicadeza, apenas rozándola.

    -No, Lola. No –canturreó como si intentará dormirla con una nana-. No te va a pasar nada. No queremos hacerte daño.

    Le dirigió una radiante sonrisa, pero a lo mejor la deslumbrante blancura de sus dientes asustara más a Lola. Suspiré. Clod mentía. Sí le iba a pasar algo. Sí le íbamos a hacer daño. Me situé junto a ellas en un pestañeo. Lola me miró a mí y luego a mi amiga y ésta dejó caer la mano. Y luego…, nada.

    Cuando Lola se despertara poco después tirada en el callejón, no se acordaría de la visita de las dos doncellas de blanco, simplemente el recuerdo borroso de una tarde que iba a ir al club de lectura y perdió la voz tras un golpe en la cabeza. Lola Angeline Narker no volvería a recitar nunca más.

    Las damas de agua, Clod y yo, sabemos el resto de la historia, un recuerdo que durante el resto de su corta vida, la humana de tirabuzones rojos intentaría recordar pero se escaparía de sus largos dedos, porque no se puede atrapar a un sueño. Aquella historia, pequeña, oscura y preciada, fue escondida en el interior de un colgante de plata que una de las dos llevaba al cuello. Y en mi cuello, la voz de Lola, atrapada en ese trozo de cristal, hablaba y reía en silencio. De vez en cuando, la oía recitar poesía, pero nunca escuché con atención.

    Cada voz, igual que tiene sonido, tiene color. La dulce voz de Lola era del color de una aguamarina. Me hizo gracia ese insignificante detalle, quizá porque me recordaba a mis propios cabellos. Quizá porque era del color exacto a los que un día había pertenecido a mi hermana Tirie. Pero ahora, sus cabellos habían palidecido, convirtiéndose en el blanco más puro. Para los humanos, era el color de la nieve, algo que nosotras nunca seríamos capaces de contemplar. Para las sirenas, aquel blanco benigno era muerte y enfermedad. Y por esa enfermedad, Tirie se moría.

    La historia de la humana de tirabuzones rojos, la voz de Lola, se quedó atrapada en mi medallón de plata. No salió de ahí y nunca llegó a mi hermana. Cuando llegamos a la playa, cuando nos zambullimos en las aguas saladas y nuestras piernas se transformaron en largas colas de pez, cuando nadamos casi con desesperación para alcanzar el refugio de Tirie, ella ya no estaba.

20 abril, 2013

The Burning House

"If your house was burning, what would you take with you? It's a conflict between what's practical, valuable and sentimental. What you would take reflects your interests, background and priorities. Think of it as an interview condensed into one question."


 Es una página web que se ha puesto muy de moda. Cada persona envía una fotografía de las cosas que se llevaría si su casa se quemara. Lo cierto es que me ha parecido una idea muy buena y original, hasta el punto que yo también lo he hecho, y recomiendo a todas las personas que lo hagan porque organiza mucho la cabeza. Ahí lo dejo, lo que yo salvaría.


Creo que podéis llegar a conocerme con esta simple imagen.


Name: Teresa
Age: 16 (nearly...)
Location: Spain
Occupation: Student
List:

-Mis botines lunarïes
-Mis archivadores
-Cus cus (el conejito)
-Ordenador/ I-Pad
-El collar del colgante del corazón azul
-La libreta de ideas
-La falda-pantalón negra de flores
-Algún pañuelo
-Mis gafas de sol
-Mi caja de música
-Una foto con mi padre
-Mis cintas de india-hippie
-La plancha de pelo (en realidad para hacerme ondulaciones, porque ya lo tengo bastante liso...)
-Mi collar de la flor dorada
-El móvil
-La pulsera de ámbar azul (de piedras de Atlántida)
-Mi top de encaje que me hizo mi abuela (mi favorito)
-La caja de zafiros
-El colgante guardapelo
-Libros (he puesto sólo dos, pero me llevaría toda mi librería)
-La pulsera de la "T"
-La pulsera de leopardos de aguamarina
-La pulsera de perlas de plata
-Los anillos

08 abril, 2013

Aquila, un poco más de ella

  También hice unas descripciones de Aquila, incluso conseguí una "cara" para ella, la de la actriz Kristin Kreuk, de la que pondré algunas fotos que hice cuando no sabía usar photoshop y me defendía con algunos de esos programas baratos de internet.


Descripción psicológica: 
Decidida y muy instintiva. Tiene la muerte dibujada en la retina. No soporta las ñoñerías y la fantasía de una vida perfecta o una familia feliz. Conoce a mil personas en mil sitios diferentes, y no se pueden llamar buenas compañías. Tiene una personalidad muy fuerte y se suele encontrar fría y despiadada. No le gusta sonreír y todo lo que hacen las demás personas si no está relacionado con la muerte, le parece una perdida de tiempo. Es temida por todo el mundo por ser una mente criminal.

Descripción física: 
Tiene la piel suave y la cara ovalada, con nariz pequeña y unos ojos más almendrados que el resto de un color muy claro. Un largo pelo negro le cae por la espalda hasta le cintura. Tiene buen cuerpo, esbelto y con buenas curvas mediterráneas. Siempre se vista de colores oscuros, porque sabe que es el color que mejor le sienta. Es muy ágil con las manos.

07 abril, 2013

Aquila

Hace tiempo hice la historia de Aquila para un personaje de un foro. El foro (Humbel) estaba ambientado en un estilo futurista, con una nueva raza de humanos perfectos, mutantes y robots. Aquila era el nombre que elegí para ella, aunque en realidad se llamaba Clodia. Su historia me gustó en su día (la escribí cuando iba a 1º de la Eso, así que hace ya unos cuantos años). Ahora la he rescatado y me ha parecido conveniente darla a conocer, y así podréis ver como escribía cuando era más pequeña, mis ideas y mi visión de un mundo un poco macabro. 


Cuando adoptaron a Clodia, Thomas y Lilly Dysus, ella tenía tres años y estaba en un orfanato de robots defectuosos de trato pésimo. La familia la vio y la adoptó, no de sirvienta como se solía hacer con esos robots que estaban con descuento por sus problemas técnicos, sino porque de verdad habían visto algo especial en ella. La adoptaron sin ni siquiera preocuparse por cual sería su fallo en el programa. Poco después, el orfanato ardió por causas desconocidas. Pasó los años en Alaska, con el eterno invierno de por medio, creciendo y madurando ya que su programa no era de limpieza sino un intento de réplica del desarrollo humbel. Así que creció y su belleza se intensificó. Toda le familia era feliz, pero nació el primer hijo del matrimonio, Michel, y aunque fue una feliz noticia, los gastos subieron demasiado. La familia Dysus, que era tirando a pobre, tuvo una mala época y despidieron a Thomas de su trabajo. Después de un tiempo de esfuerzos y números rojos, el gobierno les embargó la casa, sin importarles que el matrimonio fuera de tener su segundo bebé. Los inviernos en Alaska eran demasiado gélidos y ellos no tenían un lugar para vivir. Durante una ola de frío, la madre embarazada murió. Fue demasiado duro para Thomas, que pronto llegó a estar ebrio todo el día, malgastando el licor todo el dinero que les quedaba, hasta que un día ya no apareció. Clodia, que cuidaba de Michel con toda la dulzura que podía darle un robot, nunca le dijo que ella había sido la que lo había asesinado. Durante el siguiente invierno, Michel cayó enfermo y después de tres días de fiebre, también murió.
Clodia echó toda la culpa al gobierno. Cambió su apellido original “Dysus” en uno muy parecido “Dysis”, que significa puesta de sol en latín, aunque en los siguiente años, la prensa le llamaría “Aquila” (águila), la asesina más retorcida del planeta. Mató a más de cuarenta y cinco ministros de todo el mundo y fue la mente principal y fundadora de los varios grupos terroristas más temidos. Fue capaz de atracar el banco más seguro de América en treinta y dos minutos. Hay veces que la han pillado, pero nunca ha estado más de una noche en prisión sin que se escapase y pocas veces se ha conseguido un foto de ella, por lo que su semblante en desconocido por todo el mundo. Siempre tiene un objetivo en mente. Podrías ser tú.

Aquila, la asesina más sangrienta del planeta, la sombra negra que mata en silencio, el pájaro de muerte, es un robot defectuoso. Ella lo sabe. A los científicos se les olvidó un sentimiento. No puede perdonar; ese es su defecto.

06 abril, 2013

"Llenaré tus días de vida"

 Éste es el título del libro que ha escrito Anne-Dauphine Julliand, una biografía en la que comparte sus vivencias, cargadas de esperanza. Ella es una madre francesa que demostró su fuerza y valentía con la enfermedad de su hija, como dice ella, su hijita perfecta, su princesa, Thaïs. La sencillez con la que cuenta su experiencia... Simplemente inspira. Habla de fuerza, dolor, alegría, esperanza y mucho, mucho amor, que es la esencia de la vida. Espero leerme el libro (no, todavía no he leído ese best-seller), porque con sólo oírla hablar, ha conseguido que mi alma de un vuelco, ha conseguido que sienta pellizcos en el corazón.

Espero que esto os guste y os ayude tanto como a mí.

05 abril, 2013

Hola de nuevo, feliz año y feliz abril.

  Hola de nuevo, mi querido blog abandonado. Lo sé, lo sé, que nadie me mate... Lo primero, quería felicitaros el año 2013, que tenga muchas prosperidad etc, etc... Pero como ya estamos en abril, me parece que sería más apropiado felicitaros el mes. ¡Espero que hayáis tenido una buenísima Semana Santa! Yo he estado en Galicia, con mis abuelos, disfrutando de lluvia, como el resto de lugares en España. Por cierto, siento de todo corazón a mis amigas sevillanas y a mis amigas no-sevillanas que han pasado sus vacaciones en esa maravillosa ciudad, que se hayan perdida las procesiones por la lluvia (otra vez).

  He tenido un principio de año un poco agitado, es la causa por la que no he podido escribir en este blog (que lo quiero mucho, a pesar de que está un pelín solito). La otra causa (¡y qué mal!) es que perdí mi contraseña de Gmail. Y sin contraseña, no podía acceder a mi cuenta del blog. ¡Pero ya estoy aquí! ¡Bien, bien, bien!

  Ya sólo me queda mandaros un besazo a todos, prometer mi fidelidad y lealtad de ahora en adelante para este Ordenado Desorden y ¡desearos una feliz primavera! Acabaré con una frase popular: "La primavera la sangre altera". Y es cierto que los corazones están últimamente un poco más alterados...

30 diciembre, 2012

Cómo se creo el foro

  (suspiro)... En fin, supongo que este tema tendría que salir antes o después. Cuando me di cuenta de que quería abrir el foro supe desde el primer instante de que no lo podría hacer sola, así que recurrí a mi amiga Pophie. No se llama Pophie en realidad, simplemente yo siempre la he llamado así por una historia muy graciosa que no creo que os cuente. De todos modos, ha sido tanto tiempo Pophie que ya no me acuerdo de su nombre real... Es broma, ¡claro que me acuerdo!

 Intentaré recrear la conversación lo mejor posible.

(Ring, ring)
-Hola, soy Teresa, ¿está María?
-No, está en la piscina.
-Ah.

19 diciembre, 2012

Necesidad de un ancla


  No sé si alguien se ha dado cuenta (vale, sí que lo sé), pero he cambiado el fondo del blog. ¡Yupi! ¡Qué bien!… Dejemos el entusiasmo a un lado. Quería aclarar por qué, porque aunque parece un asunto muy trivial, para mí no lo es en absoluto.

  Antes tenía un fondo blanco. Con árboles. Daba aspecto de profundidad. No estaba mal. Supongo que me gustó porque desentonaba con el aspecto de la portada del blog, porque era algo que no me convencía y por eso quise con más ansia ponerlo. Pero no, definitivamente el otro día me di cuenta. Necesitaba algo plano, sin esta profundidad, porque era como mirar a un agujero que estaba a punto de engullirme detrás de mis bitácoras.

  No se si os habéis dado cuenta (siendo vosotros, seguramente sí) que siento un extraño malestar cada vez que me pongo a escribir. Antes no lo tenía, lo prometo. Cada día era capaz de sentarme y escribir y escribir hasta que se me acababa el papel y el día que no se me ocurría nada, me angustiaba tanto que no era capaz de levantar la cabeza. No exagero. Un día le conté aquello que me pasaba a una amiga que también escribe mucho y ella comentó que conocía el agujero negro que le describía porque ella misma no conseguía escribir nada digno desde hacía unos meses. Esto pasó hace un año. Todavía me acuerdo de mi cara horrorizada (terriblemente horrorizada). “¿Unos meses? ¿No consigues escribir nada desde hace unos meses? … ¿Y cómo lo soportas?” Ella se encogió de hombros, y yo quedé todavía más angustiada. Es irónico que aquello que a esta amiga le pasaba, que tanto me desconcertaba, ahora lo esté viviendo yo de primera mano.

  Cuando se asoma la imaginación por un recoveco de mi mente, estoy tan atemorizada de que se vuelva a ir y que se me escape como si fuera humo, que me tiemblan las manos y mi nivel de autoconfianza baja a cero. Ahora no puedo, me quedo sin aire. No soy capaz de saltar. Por lo que, a lo mejor a vosotros os parece el asunto más trivial del mundo qué poner de fondo de pantalla en un blog, pero para mí representa construir un lugar cómodo, que lo sienta anclado y permanente para que nunca se escape de entre mis dedos.

09 diciembre, 2012

La sirenita- Poesía

Aquí va una poesía que escribí en segundo o tercero de primaria.¡Gané la pluma de plata en el colegio! Le di tantas vueltas que todavía me la sé de memoria... Aunque ahora me pides que haga un poesía y no sé ni rimar un verso.

El tema era de un cuento de Hans Christian Andersen y yo, por supuesto, elegí a la Sirenita.


"Pequeña y graciosa
con voz melodiosa
hija del rey de los mares
era muy querida por sus padres.

Lo tenía todo para ser feliz,
pero no era así.
Tenía un deseo que quería cumplir
Quería dos piernas para caminar por la arena.

Solo por unos días,
pues al príncipe quería.
Desde que lo conoció
lo lleva en su corazón.

¡Pobre sirenita! ¡La bruja la engañó!
Por dos piernas cambió la voz
y la bruja en una caracola se la guardó.
Al príncipe conoció
pero él no se enamoró.

Todas las noches de luna llena
viendo los barcos se apena."



Bueno, no es gran cosa, pero imaginarlo escrito por una niña de siete añitos... ¿A que ahora sí?

08 diciembre, 2012

Depósito de Valentía: 0%

 Uno de mis grandes problemas: mi depósito de Valentía está agotado. No penséis mal. No soy una cobarde, simplemente carezco de valentía en una cosa específica: escribir.

 Nunca estoy lo suficientemente preparada para escribir. Para escribir algo serio, de verdad. No hablo de leyendas cortas o relatos sin fondo. Hablo de escribir de verdad. Escribir novela. ¿A cuántas personas que conozco intentan escribir algo extenso como un libro, y nunca lo consiguen? Puede que sea por desinterés o falta de tiempo. De alguna forma, me da miedo escribir. Sueño con ello, en escribir algo que valga la pena leer y perder el tiempo en ello, y no como lo que pongo en el blog. Pero nunca tengo la valentía para hacerlo. Tengo mil proyectos pedientes que los reservo para "cuando no tenga miedo a escribir".

 ¿A qué tengo miedo? Es cierto, escribir es aparentemente inofensivo, por éso la respuesta a esta pregunta es absurda: a un centenar de cosas. A que me falte tiempo y no me dé para acabar. A que no me salgan las palabras adecuadas. A que quedarme atrapada entre comas. A que lo relea y me entre frío. A pensar que lo podría hacerlo mejor, pero una futura yo. A que esa futura yo se ría de mis esfuerzos. A que no tenga la suficiente experiencia para mover corazones.

 Todo se reduce a un único miedo: Mirarlo dentro de unos años y recordarlo como el gran sueño que nunca pude cumplir.